RENUNCIA IRREVOCABLE
Estimados...
Cierto filólogo afirmó que “un espíritu libre es aquel que sabe mandarse a sí mismo, pero solamente un hombre superior sabe obedecer a su espíritu antes que a su corazón y a su conciencia” Y aunque jamás he deseado ser la clase de “hombre superior” que postulaba ese filólogo, me considero un espíritu libre. Sin embargo, aunque sé muy bien como mandarme a mi mismo, hasta hoy, poco o nada he hecho por obedecerme.
Me he desgastado por dentro desperdiciando la vida, llenando expectativas ajenas, siempre queriendo actuar “como es debido” según ese escrutinio ajeno que, sentado a la sombra, espera expectante y egoísta a que de mi persona emane suficiente luz para alumbrarse con ella.
Me niego a seguir viviendo la vida que otros me han impuesto; quiero vivir a campo abierto porque “prefiero dormir sobre la hierba que sobre la aprobación de los que de mi resignada obediencia sacan el mejor provecho”. Seguiré luchando por ser un espíritu libre -aunque de mi propia libertad quede preso-, porque quiero ver salir el sol cada día sin que me importe la hora en que vendrá el ocaso; quiero amar y no necesitar ser amado, quiero gozar de mi propia persona y no fingir ser esa caricatura que otros, de mí, han dibujado.
Quiero hacer lo que más me gusta: algo tan simple como disfrutar del viento mientras sopla sobre mí, rodeándome con su refrescante caricia. Sin embargo, incluso esa simple experiencia se ha hecho esquiva a causa del peso que esa multitud ejerce sobre mis espaldas. Por lo tanto, hoy me rebelo como el Atlas de Ayn Rand, y decido volar, “y que el mundo vuele tras de mi, si logra alcanzar mis alturas”
Sin otro particular. Atentamente....

(Lo escrito en cursivas ha sido parafraseado de algunas citas de F. Nietzsche)









sherezadee dijo
Siempre las palabras adecuadas en el momento idóneo. Precioso! Yo ando intentando ser un espíritu libre... pero dudo de si el camino escogido es el mejor para ello... Con el tiempo lo sabré. Besos, Mapache :)
21 Abril 2008 | 02:13 PM