ALGIA DE PECHO
Es cierto, me he enamorado demasiadas veces, pero juro que me sobran los dedos de una mano para enumerar a las mujeres que verdaderamente he amado. Durante mi primera inmersión profunda en ese oscuro abismo llamado amor, experimenté las más extrañas sensaciones: comportamiento errático, algún desorden alimenticio, necesidad obstinada de escuchar ciertas canciones enfermizas y esa ansiedad despiadada que trataba de controlar fumando obsesivamente. También padecí, además de insomnio recurrente, una peculiar molestia caracterizada por cierta algia localizada en el pecho, que se hacía muy aguda cuando aspiraba profundamente -en otras palabras: “me dolían los suspiros terriblemente”-
Sufriendo tan desconcertantes síntomas, una mañana de marzo del 74, me senté en mi lugar secreto para hacer el inútil esfuerzo de estudiar alguna materia, y mientras mi mente se escapaba por las veredas donde se había adentrado mi alma, en una parte llana de la corteza de mi querido árbol, con un bolígrafo barato, escribí el nombre de ella. También gravé en mi mente la idea de que esa tinta sólo se desvanecería cuando ese amor llegará a su fin, sin embargo corazón adentro, deseaba con todas mis fuerzas que eso nunca ocurriera. Invariables bajo las lluvias de un par de inviernos, tinta y sentimiento permanecieron aferrados a la corteza de un árbol centenario y al alma fuerte de un muchacho que se negaba a olvidar a una mujer que era tan libre como el viento.
Aún recuerdo cuando, en una tarde de abril del 76, llegué a ese lugar que por años fue el refugio de mi alma, para descubrir que la tinta con que escribí aquellas letras había desaparecido para siempre.......y qué coincidencia, todos mis síntomas habían sido reemplazados por otros muy parecidos. Nuevas canciones, un nuevo rostro y un nuevo nombre habían llegado a mi vida, pero no venían solos...... el dolor también venía con ellos.










escuadra dijo
¡Ay! amigo. Tus trazos en el árbol han desaparecido, pero veo que el recuerdo que los inspiró no. Que los recuerdos de todas aquellas que conociste te acompañen siempre.
Un abrazo.
26 Abril 2008 | 07:00 PM