LETRAS
No han pasado muchos años desde que empecé a anotar en mi agenda lo que había aprendido cada día -cualquier cosa, sin importar cuán ínfima fuera-. Meses después, no sólo apuntaba lo cotidianamente aprendido, también escribía todas las frases que me “sacudían” de cada libro que leía. No sé en qué momento empecé a escribir mis propios pensamientos... pequeñas frases que se convirtieron en párrafos y que, luego, llenaron páginas. He escrito tantas cosas, que a veces pienso que ya no podría escribir una más, de hecho mi mente y mi alma parecen ponerse de acuerdo para rebelarse y no darme una sola linea por semanas -hasta meses-, pero luego vienen esos momentos en que creo que podría explotar si no tuviera a la mano el teclado o la pluma. ¿Y qué sé yo si lo hago bien o mal? Escribir se ha vuelto parte de mi vida; un veneno del que no puedo prescindir. Algunas veces hacerlo es doloroso... Otras, es como sembrar en terreno estéril. ¿Pero eso a quién le importa? Mientras tenga algo qué decir, para bien o para mal, seguiré escribiendo, aunque mis letras se esfumen en la arena o se las lleve el viento.







lucia3 dijo
Escribir es una catarsis, una terapia que cura el alma.Para escribir pones en marcha la imaginación, si es un relato de ficción, y si es real, tienes que recordar. Recordar significa "pasar de nuevo por el corazón", así que sacas a la luz cosas que te duelen o te alegran y se alivia el peso que llevábamos, nos deja más ligeros, más livianos.
Sigue haciéndolo. A mí me gusta.
Un abrazo.
19 Agosto 2008 | 08:49 AM