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La Coctelera

-ESTE MACHO ES MI MULA-

-compendio ilustrado de aventuras, dislates y digresiones-


24 Octubre 2008

EL UMBRAL

Garrido despertó justo cuando el reloj de la sala daba la hora con seis desafinadas campanadas. Los rayos del sol entraban casi perpendicularmente por la ventana y traspasaban sus párpados, aun entreabiertos, hiriendo sus pupilas dilatadas y oscuras. Una sensación de bienestar lo acariciaba, quizá porque el insomnio recurrente pocas veces lo dejaba dormir tantas horas como las que había dormido esa noche. La oscuridad se había esfumado por las rendijas de la puerta que el muchacho siempre dejaba atrancada, por si a su padre se le ocurría cumplir la amenaza de entrar a su habitación cualquier noche, cuando él estuviera dormido, y tusarle a tijeretazos esa melena negra que desafiaba su autoridad paterna y quebrantaba la sarta de reglas que debía obedecer si pretendía seguir viviendo bajo ese techo. No era necesario abrir la puerta para que los aromas del café recién hecho, de huevos con tomate y cebolla, y de avena y pan tostado, que su madre preparaba en la cocina antes de irse al trabajo, inundaran la alcoba haciéndole más difícil mantener el estupor del semi-sueño en que, con una de esas estampidas hormonales mañaneras, abrazaba la almohada confundiéndola deliciosamente con la mujer que amaba.

La ducha dio final cuenta de los rezagos de su modorra, y con latigazos fríos escurrió en la coladera, junto a pompas de champú y espuma de jabón de olor, esos ímpetus suyos, casi incontrolables, cuya abundancia quizá algún día hubiera echado de menos si las cosas hubieran sido de otro modo. Al salir del baño, Garrido, se vistió con el uniforme del colegio: pantalón y camisa caqui, zapatos negros, herrados en los tacones (para que al caminar sonaran a trote de potro), y un cinturón militar, con hebilla dorada que solía pulir con “Sidol” para que siempre brillara. En un bolsillo de su chaquetón verde olivo, colocó una cajetilla casi agotada de “Marlboros” y un encendedor “Zippo” antiguo, que para él era un verdadero tesoro. Luego, sin prestar mucha atención a lo que hacía, apiló un par de libros de texto, media docena de cuadernos, y los papeles ajados donde llevaba la tarea, todavía inconclusa, y los metió en una desparramada mochila. Echo un vistazo al reloj, y sin disponer de más tiempo para tomar algún alimento, dio un grueso trago de café y salió sin que quedara nadie en casa para despedirlo. Cruzó el jardín que su madre solía cultivar con rosas y lirios, salto la baranda que daba a la calle, encendió un cigarrillo, y como todos los días, inició la caminata hacia el colegio mixto “José Lorenzo de Romaña”, donde estudiaba el último grado del nivel medio. Al llegar a su destino saludo de manos a un par de compañeros, y antes de entrar por la puerta del viejo centro de estudios, dio un largo chupón a su último cigarrillo, exhaló el humo con laxitud y lanzó la colilla a un charco con un disparo de sus dedos.

Las clases, como sucedía desde hacía tiempo, transcurrieron inocuas e intrascendentes: las ecuaciones de tercer grado no tenían suficientes incógnitas como para despertarle el interés, y la trágica muerte de la tísica “María”, de Jorge Isaacs, no bastaba para sacarlo de la abstracción en que se hundía cuando miraba por el amplio ventanal del aula. Sin importar cuántos alumnos caminaran por los corredores, o cuántos de ellos estuvieran sentados en el salón de clase, desde que Andrea no estaba allí, todo le parecía vacío y fantasmal. Se había cansado de verla en espejismos traslúcidos como el humo de sus cigarrillos, y de oír sus palabras y sus risas, vacías de sonidos y alegrías. Garrido se había abandonado para vagar en una senda interminable de melancolía; se encontraba abatido por un recuerdo que la contundencia del presente no lograba desplazar... Todo su mundo carecía de sentido, y poco a poco, irremediablemente, la vida se le iba convirtiendo en muerte.
CONTINUARÁ



servido por Gustavo 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

diasazules

diasazules dijo

¡¡Perfectas las descripciones.
He acompañado a Garrido desde
que empieza a desperezarse en
la cama...... durante el trayecto
a clase....
Espro la continuación.

BESOS

24 Octubre 2008 | 10:44 AM

dawn

dawn dijo

estoy tan contenta de verte de nuevo que me he bebido el texto de un trago......en lda te he saludado en un coment a princesawallada...y ahora me das la oportunidad de decirte aqui, en tu casa que esperare impaciente tu próxima entrega...hacía mucho que no leia nada de mapache....
un beso

24 Octubre 2008 | 11:55 AM

anikabell

anikabell dijo

Muy buena narración, yo tb esperaré la siguiente. La transcendencia de una normal vida, contada a detalle mezclando olores de hechos y nostalgías engancha al lector. Por eso mismo, por la semejanza del día a día de muchos.

Un saludo.. Besotes, Anabel.

24 Octubre 2008 | 12:05 PM

Gustavo

Gustavo dijo

Y Garrido te lo agradece en el alma, querida DIASAZULES... y promete regresar para que lo acompañes en el desenlace de su historia.

BESOS

24 Octubre 2008 | 07:57 PM

Gustavo

Gustavo dijo

Muchísimas gracias, querida DAWN. Circunstancias difíciles de explicar me mantuvieron alejado de mis amigos blogueros y de mis blogs, pero he decidido ponerle remedio a esa situación escribiendo algo diferente (al menos en extensión) a lo que usualmente escribo. Espero que te guste la parte final de esta historia que se basa en hechos reales y está decorada con un poco de imaginación y algunos retázos de mi propia vida.

UN BESO

24 Octubre 2008 | 08:03 PM

Gustavo

Gustavo dijo

Muchas gracias ANABELL, me animas con tus palabras, trataré de no decepcionar con la conclusión de esta historia.

UN BESO PARA TI

24 Octubre 2008 | 08:06 PM

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

Genial ese regreso con Garrido al frente, que describe a la perfección su forma y sus andares y eso que subyace dentro del adolescente y que tan pocas veces (salvo cuando lo hemos sido nosotros) logramos entender. Esperaré impaciente la continuación.

No sabes cuánto me alegra tu vuelta. Hay personas de las que no querría nunca curarme ;) No nos vuelvas a dejar tanto tiempo sin tus palabras...

1 Besiño enorme

26 Octubre 2008 | 10:24 AM

Gustavo

Gustavo dijo

Muchas gracias, CURAME DE TI. Haré lo posible por ser más regular en mis apariciones por La Cocte. Espero poder escribir la continuación de la historia ésta misma semana.

Ciertamente hay personas de las que yo tampoco quisiera curarme... TU ERES UNA DE ELLAS, DEFINITIVAMENTE.

BESOTES

27 Octubre 2008 | 04:59 PM

mayte56

mayte56 dijo

confundo quien se va a trabajar primero crei era garrido hasta qe ley lo del uniforme escolar, si lo pones eso má claro creo estara mejor

29 Octubre 2008 | 11:18 PM

Gustavo

Gustavo dijo

Hola MAYTE... Es cierto, ahora que me lo dices, me doy cuenta de que uno se queda con la idea de que ha sido Garrido quién se ha ido a trabajad, y no la madres. Trataré de enmendarlo sin hacer más daño...

MIL GRACIAS.

Ah, Por cierto, mientras tu dejabas el comentario, yo colgué la segunda parte.

UN BESO

29 Octubre 2008 | 11:31 PM

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