Día gris y lluvioso, madrugada de una noche desvelada y solitaria en este valle; tiempo para ver por mi ventana las imágenes de árboles verdes con hojas empapadas; visiones de techos que escurren como si lloraran, y de charcos y riachuelos que hipnotizan la mirada para recordarme la vida. “Dime amigo: ¿La vida es triste o soy triste yo?”
La melancolía que en esos días de cielos encapotados y lluvia fría suele salir de su escondrijo para dejarse respirar en el aire y sentirse en los huesos, no se ahogará en la taza de café que beberé de prisa antes de salir de casa… Se irá conmigo, aunque no quiera llevarla.
5:30 am Todo tranquilo y sereno en el valle de la hermita.
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